Águeda Marqués deja el CAR de Madrid y se va a entrenar con el padre de los hermanos Ingebrigtsen

La vida de Águeda Marqués (Segovia, 27 años), , hace dos años, cambió drásticamente mientras estaba de turismo por Japón hace dos veranos tras el Mundial de Tokio. La segoviana se resbaló en un escalón y se dio con la rótula contra el suelo. El golpe en la rodilla fue doloroso pero la mediofondista pensó que no era nada grave. Se equivocaba: aquel traspié se convirtió en una lesión que prácticamente arruinó la siguiente temporada. Marqués se agobió en la Residencia Blume, en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, permanentemente rodeada de atletas que se pasan el día hablando de atletismo. Angustiada, este verano tomó la decisión de dar un cambio drástico: dejar de entrenar en Madrid con Arturo Martín, el hombre que la llevó a correr los 1.500m al filo de los cuatro minutos, e irse a vivir a la casa que se ha comprado en su ciudad y comenzar a prepararse bajo la tutela de Gjert Ingebrigtsen, el padre de los hermanos Ingebrigtsen.

La atleta pretende pasar la mayor parte del tiempo entrenando a distancia en Segovia y acudiendo puntualmente a las concentraciones en altitud que programe Gjert Ingebrigtsen, un técnico noruego de 60 años que tiene su sede en Saint Moritz (Suiza). El entrenador popularizó hace años un método de entrenamiento revolucionario que, en el caso de Jakob, aplicó desde que era un niño. Henrik, el mayor, llegó a ser campeón de Europa de 1.500m, igual que Filip, el segundo de la saga. Pero ha sidoEl mejor de los hermanos noruegos, de 26 años, atesora un palmarés imponente con dos títulos olímpicos (1.500m y 5.000m), dos mundiales y siete medallas de oro en los Campeonatos de Europa, la última de ellas en Birmingham el pasado 19 de agosto. No todos estos éxitos fueron con su padre como entrenador porque los hermanos decidieron romper con él en 2022.

Marqués es una excepción en el atletismo español, poco dado a aventurarse con entrenadores extranjeros fuera de nuestro país, salvo Marta García y Moha Attaoui, que se preparan en Saint Moritz con el alemán Thomas Dreissigacker, los que están en universidades estadounidenses y recientemente Josué Canales, que ha decidido emprender una nueva etapa en Australia con Justin Rinaldi, el hombre que ha encumbrado al irlandés Mark English, flamante campeón de Europa de 800m. Ahora es el turno de la atleta de Adidas, que se atreve con el hombre que exportó el método noruego, un sistema de entrenamiento revolucionario para atletas de fondo y mediofondo. No sin alguna sombra.

Los hermanos Ingebrigtsen cortaron su relación deportiva y personal con Gjert en 2002. Los atletas, tres de los siete vástagos del entrenador noruego, denunciaron haber sufrido violencia y abusos, y describieron a su padre como “agresivo, controlador y violento”. Finalmente lo llevaron a los tribunales y este fue sometido durante dos meses a un juicio muy mediático con más de 40 testigos, incluidos los otros cuatro hermanos y la madre, Tone, en el que Jakob declaró que su infancia estuvo marcada por el miedo. porque existían “dudas razonables sobre la culpabilidad del acusado”. La federación noruega a partir de entonces también cesó su relación con el técnico de 60 años.

El preparador nórdico siguió con su trabajo como un entrenador capaz de elevar el rendimiento de sus atletas. Uno de ellos es Narve Gilje Nordas, otro brillante corredor noruego que ha sido medallista mundial en los 1.500m. Dos de sus pupilos más destacados son dos portugueses que también han mejorado llamativamente a sus órdenes: José Carlos Pinto, plusmarquista nacional de 5.000m, y Patricia Silva, hija de uno de los grandes del 1.500m, Rui Silva, una joven de 26 años que este verano se colgó la medalla de bronce de los 1.500m en el Europeo de Birmingham y que el año pasado, en Nanjing, fue tercera en el Mundial de pista cubierta en la misma distancia.