El último ‘circo’ de Medvedev: doble 6-0 y raquetazos al ritmo de “¡oooooooooolé!”

A mediodía, en la pista Rainiero III de Montecarlo rebotan los ¡oooooooolés! de los aficionados. Una escena que, en el tenis, normalmente suele responder al intento de amenizar alguna pausa o avivar algún partido más o menos muerto. Esta vez, sin embargo, la gente jalea al compás de los raquetazos violentos que estrella Daniil Medvedev contra la arena. El ruso, tan formidable como , ya ha perdido para entonces el primer set por 6-0 y va 2-0 abajo en el segundo, y, una vez más, situación común en una superficie que no solo aborrece sino que detesta, no termina de encontrarse. Al compendio de gestos le sigue la reacción, y en última instancia un verdadero descalabro.

Incrédulo y feliz, su rival, Matteo Berrettini, admite: “Es uno de los mejores partidos de mi carrera. Creo que solo he fallado tres golpes en todo el partido”. Al mismo tiempo, Medvedev, décimo en la lista mundial, se retira como si jamás hubiera roto un plato. Era su primer compromiso de y se cierra con un doble 6-0 que finaliza en tan solo 49 minutos. Nunca había encajado un resultado así. Cifras irrisorias: solo ha logrado ganar nueve puntos con su servicio, ocho al resto y ha cometido 27 errores no forzados; un ace, cinco dobles faltas y únicamente un 36% de los saques dentro. Difícil dar con unos registros así. Es el mismo tenista que hace menos de un mes superó magistralmente a Carlos Alcaraz en Indian Wells.

Del mismo modo que Medvedev nunca había perdido por 6-0, Berrettini (90º) tampoco había vencido nunca con semejante resultado. “No esperaba algo así”, reconoce. “Pero he seguido concentrado y apretándole. A veces es cuestión de unos pocos puntos al principio; de repente vas un par de breaks arriba y tu bola fluye. Sabía que era su primer partido en tierra y que podía tener algunos problemas”, agrega el romano, quien hace un año ya logró un resultado sonado en el Principado al eliminar a Alexander Zverev. Esta vez fulmina al moscovita, un jugador con un largo historial de malos modos que, una vez más, recibirá un fuerte castigo económico por parte de la ATP.

“Tenía la boca llena de tierra desde el tercer juego por el viento, y no me gusta comer tierra”, protestaba en 2023, en el contexto de Roland Garros, donde ha caído en el estreno en seis de sus nueve participaciones. “Esta es la peor superficie del mundo... Pero si a alguien le gusta revolcarse por los suelos como a un perro, no le juzgo…”, masculló durante el partido contra Aslan Karatsev en el Foro Itálico, hace cinco años. Ese día, el ruso le solicitó al árbitro: “Gerry [Armstrong], por favor, descalifícame. No quiero estar aquí y es peligroso para todos”.

Medvedev pudo haber llegado a ser un gran campeón, pero ha tenido la mala fortuna de quedar cronológicamente en mitad de dos generaciones superdotadas. Una, la de los Nadal, Federer y Djokovic; con todos ha rebatido, pero a los tres los sufrió; la otra, esta otra que hoy domina por medio de Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, quienes también le han negado el paraíso unas cuantas veces. A pesar de todo, el tenista ruso (30 años) ha sido capaz de alcanzar la cima de su deporte (2022), de conquistar la Copa de Maestros (2020) y la Davis (2021), y, también de atrapar ese Grand Slams que se le niega sistemáticamente a otros compañeros de viaje atormentados como, por ejemplo, el alemán Zverev.