No podía haber mejor regalo de cumpleaños para Aday Mara. Apenas había arrancado a celebrar cuando sus compañeros de equipo se arrancaron a cantarle el Happy Birthday tocada la medianoche del martes en Indianápolis. El pívot, nacido en Zaragoza el 7 de abril de 2005, cumplió los 21 años minutos después de culminar un logro inédito para el deporte español: ganar la NCAA y hacerlo, además, convertido en un pilar en defensa y en ataque para los Michigan Wolverines, triunfadores 37 años después de su único alirón.
En un estadio abarrotado con 72.000 personas, dos destacaban por encima del resto: con sus 2,01 metros de altura, Francisco Javier Mara, en su día ala-pívot en la ACB con el CAI Zaragoza de Manel Comas; a su lado, 1,92 metros de estatura, Angélica Geli Gómez, referente del voleibol español con amplia trayectoria internacional. Los padres de la criatura, los pacientes escultores de su magnífica inteligencia emocional y competitiva. Emocionados todos, alguna que otra lágrima en la mejilla, se fundieron en un sentido abrazo llamado a ser uno de los principales referentes del baloncesto español en años venideros.