Mikel Oyarzabal: “Muchas veces la mejor acción es no tocar el balón”

se muestra tan alérgico a los focos como relajado en la conversación. No se gusta en sus respuestas, pero es claro. También amable y, sobre todo, práctico. Tiene las cosas claras. Una réplica de cómo juega. Marcó el gol del triunfo de la Eurocopa 2024 ante Inglaterra, mañana rival de España en el estreno de la Nations League (20:45), y se marchó del Mundial 2026 como el máximo goleador de la Roja (cinco dianas). Símbolo, si se quiere, del éxito de la España de Luis de la Fuente.

Pregunta. ¿Se puede explicar el éxito de esta selección?

Respuesta. Nada es casualidad. Es lo que hemos ido construyendo durante todos estos años. Un equipo, un conjunto de jugadores que prioriza el colectivo: poner lo mejor individualmente para que el equipo se vea beneficiado y no al revés.

P. ¿ en este proceso y qué tiene de distinto respecto a otros entrenadores?

R. Es muy importante que Luis conozca a mucha gente desde hace muchísimos años. A la gran mayoría de los jugadores que hemos estado en el Mundial y en la Euro nos conoce desde hace nueve o 10 años. Eso te crea vínculos que hacen que luego todo sea más sencillo. Cuando tienes que apoyarte en esa red después de recibir un golpe, es más fácil salir.

P. ¿Esa es la fórmula que permite que el futbolista esté dispuesto a hacer algo más por un entrenador?

R. Cuando se crea ese vínculo de confianza y de empatía durante tantos años, pues te genera un plus. Y lo mismo entre los compañeros. Cuando tú estás en un buen ambiente, en una buena relación y te da igual quién tengas al lado porque se va a priorizar el colectivo, siempre tienes ese plus.

P. explicó que a veces ayuda más en una jugada no tocando la pelota, quitándose de en medio. ¿Tiene que ver con ese espíritu colectivo?

R. Muchas veces la mejor acción que puede hacer uno es no tocar el balón, no molestar a los que tienen que recibirlo o a los que tienen el balón. Así se puede generar un espacio o hacer una carrera para que otro se vea beneficiado. Un partido son 90 minutos y a lo sumo vas a tener el balón en tus pies un minuto, dos minutos como muchísimo. El resto del partido estás corriendo, estás haciendo cosas para el resto de los compañeros. Hay que darle más importancia a todo eso.

P. ¿Cuándo se dio cuenta de esto?

R. Va un poco de la mano de cómo he entendido el fútbol desde pequeño, de cómo me han educado en el fútbol tanto en el Eibar, cuando empecé, como en la Real luego cuando llegué. Y luego también el proceso de vivir el fútbol desde fuera cuando tienes una lesión y estás tanto tiempo fuera, y ves cosas. Pues quizá te hace cambiar algo o intentar mejorar en otras cosas en las que a lo mejor antes no pensabas.

P. ¿Qué pasó durante la lesión? ¿Vio más partidos?

R. Ves el partido de tu equipo cada fin de semana desde la grada, o en la tele, algo a lo que no estás acostumbrado mientras estás jugando. Ahí te das cuenta de muchas cosas.

P. Durante el tiempo de la lesión, ¿Qué echaba de menos?

R. Las situaciones a las que les daba más normalidad: venir aquí, estar aquí una semana entrenando con todo hecho, con gente trabajando para ti continuamente, ir a entrenar, estar con los compañeros, un simple viaje en autobús al estadio

P. ¿De niño, en qué futbolista se fijaba?

R. Cuando empecé, estaba . Al poco tiempo David Silva estuvo cedido un año en el Eibar. Iba con mi padre siempre a ver los partidos. Luego cuando te vas haciendo mayor, tuve de ejemplo a Xabi Prieto. Y después tuve la oportunidad de jugar con David Silva.

P. Todos centrocampistas.

R. No, porque yo me siento muy querido y muy valorado.

P. Usted estudió ADE (Administración y Dirección de Empresas), pero le da cero importancia al marketing. ¿Se saltó esa asignatura?

R. Me dieron a elegir la rama y no escogí la de marketing. Preferí las finanzas. Nunca me ha gustado mucho, la verdad. Es otra forma de comunicarse, de hacer dinero, de darse a conocer. Es otro mundo.

P. ¿Pensó alguna vez cuánto más podría ganar si se pusiera en plan instagramer?

R. Podría ser, pero no iría conmigo. No estaría cómodo haciéndolo y disfrutaría mucho menos de lo que disfruto ahora. Pero yo disfruto viendo a la gente joven haciendo las cosas que hace. Me gusta ver diferentes personalidades y diferentes maneras de ver la vida.

P. ¿Le divierte entonces ver haciendo tonterías?

R. Sí. Es verdad que luego aguantarlos un año entero, pues no sé si podría, pero bueno, para un tiempo y tal… [ríe].

P. Como capitán, ¿siente cierto peso al tener una perla como Lamine y pensar “cómo puedo ayudarlo”?

R. No. Yo veo más problemas de fuera del fútbol que del fútbol. Respecto al juego le vamos a poder ayudar muy poco con lo que hace en el campo. Todo lo que hace lo lleva dentro. Fuera del campo, le podrás dar cuatro o cinco consejos.

P. ¿Cuáles?

R. Muchas veces es mantener la calma. Tiene 19 años y vive la vida de manera intensa. Vive el fútbol también de manera intensa. Con el tiempo quizás te vas a dar cuenta un poco de lo que es el fútbol también. Que es un negocio y que tienes que hacer lo que te gusta. Hacer lo que crees en cada momento y ya está. Sin volverte loco.

P. Cuando Luis de la Fuente lo elogia y dice que merece más atención, ¿le gusta o le incomoda?

R. Me enorgullece. Significa que la gente que entiende, la que está en el fútbol, ve que estás haciendo cosas que son buenas. No le voy a decir a nadie que no me hable de mí, obviamente, porque si lo dicen es bueno, pero tampoco voy a ir ahí alardeando de nada.

P. De la Fuente recordó el otro día que nada más a Argentina un jugador se le acercó y le dijo: “Ya hemos ganado todo, ¿qué vamos a ganar ahora?”. ¿Cómo se vuelve a empezar?

R. Estás en la rueda: no queda otra que volver a competir. Y quieres seguir ganando, porque lo que has ganado hace dos meses no te va a servir para ganar pasado mañana. Y si pasado mañana no ganas, no te vas a acordar de que has ganado hace dos meses. Vas a acordarte de lo de ese día.

P. de competición sin perder. ¿Hablan alguna vez de perder?

R. Cuanto más ganas, más cerca está la siguiente derrota. Ojalá aguantemos mucho tiempo así. Creemos que estamos en el camino correcto.