Arbeloa: “Los dos goles del Bayern fueron dos pérdidas que habíamos hablado”

Vincent Kompany, vestido con ropa urbana muy ancha, saludó uno a uno a todo el cuerpo técnico del Madrid que se encontraba en el banquillo. No es habitual tanta cortesía en un entrenador en ese momento tan protocolario. La norma suele reducirse a un breve encuentro con su colega, media vuelta y a otra cosa. El belga, que recibió también tras el descanso el abrazo de Vinicius después de su alegato contra el racismo por el incidente con Prestianni, es un tipo educado que, además, ha montado un equipo que no deja de percutir y que como pocos. Que se lo digan al Madrid.

Pocos los pasaron peor que Álvaro Carreras en los momentos de máximo agobio, muy sometido por su banda ante Michael Olise y en la foto del 0-2. “Tenía enfrente a uno de los mejores del mundo. Mi confianza en él sigue intacta. También aprenderá de hoy. Es el reto de cualquier lateral, necesitas siempre ayuda para pararlos”, analizó Arbeloa.

Con 0-2 y el incendio propagándose por todo el estadio, apareció Jude Bellingham. Las cosas con el inglés van despacio. Arbeloa no tiene prisa por incluirlo en el once titular y contra el Bayern fue, de nuevo, suplente. “No es que me apetezca dejarlo en el banquillo, no soy sospechoso con él. Ojalá lo hubiese podido utilizar todos los partidos 90 minutos”, justificó el preparador blanco sobre el británico, lesionado hasta hace tres semanas. “Hoy estoy contento con la energía que ha mostrado. Seguro que en Múnich nos ayuda mucho”, añadió. El británico se puso al frente de la acometida final ante un Bayern valiente. “Hemos hecho algunas cosas bien, pero hay que hacerlas mejor para ganar la próxima semana”, sentenció Tchouameni tras un primer acto que amenazó ruina en el bando blanco, y acabó con reacción y apelando a la remontada dentro de una semana. Otra vez.