Alcaraz se desmelena, atrás quedó el rodaje: diversión y rumbo a cuartos del US Open

Lo que se presumía como una prueba de verdadero nivel, por el rival y la escala, queda finalmente en poco más que otra sesión de rodaje en la que Carlos Alcaraz sube otro peldaño y confirma lo sospechado: aun así, , después de cuatro meses y medio de baja (139 días), le vale para desembarcar como mínimo en los cuartos de final de este US Open en el que mucho deberían cambiar las cosas para que no siga progresando aún más lejos. El español vence a Tommy Paul poco menos que silbando, sin la necesidad de tener que forzar demasiado (6-4, 6-3 y 6-4, en 2h 21m) porque la realidad sigue siendo abrumadora: su tenis es demasiado exquisito y el de los demás, en su gran mayoría, demasiado precario.

“He jugado un partido muy completo desde el inicio hasta el final. Le he dejado muy pocas opciones a Tommy para que esté ahí. Tenía la confianza de que podía jugar a este nivel, de que ya puedo dar un nivel bastante alto”, afirma en unas declaraciones recogidas por Movistar+, sin saber todavía que se enfrentará el martes a otro tenista local, Ben Shelton, superior a Stefanos Tsitsipas (6-2, 6-3 y 6-4); “. Es el primer torneo después de tanto tiempo y, a pesar de llevar cuatro partidos, no sabes cómo va a ir... Vamos tan al límite que un gesto malo te puede cambiar todo, y es lo único en lo que estamos prestando atención. Todo está yendo genial”.

A excepción del set concedido en la segunda ronda frente al portugués Jaime Faria, la reinserción del murciano en el circuito transcurre hasta ahora por el mejor de los caminos, sin que nadie haya podido meterle en un verdadero brete todavía; ni siquiera Paul, un jugador muy bregado que en ningún momento es capaz de ponerle en apuros. Ayer y hoy, salvo ocasiones muy contadas, Alcaraz (23 años) y Jannik Sinner (25) , como si perteneciesen ambos a una liga diferente y no hubiera cabida para los disidentes. No está el italiano, así que conforme se descuentan los días y tacha casillas, la candidatura del número tres del mundo coge más cuerpo. Llegados aquí y sin malas señales en la muñeca, parece depender de sí mismo.

Nadie diría que Alcaraz está probándose, sino al contrario: cada día parece un poquito más fuerte, más seguro, más estable. Sube otro escalón. No hay titubeos. Vista de blanco y marrón, o del azulino y negro de esta vez, sigue afianzándose y rearmándose, de modo que las posibilidades de los demás disminuyen. , esta vez transita por la pista con unos andares más firmes y mansos, como si lo tuviera todo más o menos controlado y la victoria fuera una simple cuestión de inercia. Los buenos suelen ganar. Y la lógica va haciendo estragos este domingo: demolición a cámara lenta.

Empieza con un puñado de pelotazos violentos y cuando se avecina la hora decisiva del primer parcial, se lanza a por todas. En los intercambios sencillamente no hay color, y a la que le falla el servicio al norteamericano, su flotador, la historia se acaba. Game over para él. Regala un delicioso golpe por el exterior de la red nada más comenzar la acción, pero el resto se traduce en un ejercicio de frustración: no importa lo que haga, porque caerá. Da igual cuan fuerte le pegue, porque ahí estará Alcaraz para poner la raqueta, a solo un par de metros de la red, y devolverla increíblemente. Lo sufre Paul (“come on, Carlos…”) y el duelo se desarrolla sin emoción alguna, o acaso solo la que produce el ver en vivo a un fuera de serie. Que no es poco.

No hay giro ni suspense alguno, sino únicamente un vencedor que se balancea en la silla al ritmo del Empire State of Mind de Alicia Keys (así de relajado está) y que cuando lo cierra se fusiona con sus hermanos, en un guiño a la serie Bola de Dragón. Trucos para todo. Fuego: remates sin dejarla caer, dejadas abiertas, tres derechazos cruzados que ponen finalmente a la grada en pie. En medio de un paisaje tenístico más bien plano, su reincorporación es toda una bendición. “, juega cuando le da la gana”, dice Andre Agassi. Y así es. “He hecho mi juego, con mi estilo”, transmite él. “Da igual el tiempo que haya estado fuera, cada vez que vengo aquí saco mi mejor tenis”. Lo descorcha en este domingo de barbacoa, día de diversión.