Y ahora sí, España vuelve a las semifinales de la BJKC 18 años después y acaba con la negación

Costó, se sudó. Y mucho. Pero lo consiguió finalmente España, superior a Kazajistán en una eliminatoria que se endureció y se prolongó durante casi cinco horas, hasta que, por fin, la pareja formada por Cristina Bucsa y Sara Sorribes certificó el punto que decantó la balanza ante Kazajistán: 2-1. El dúo batió en el tercer duelo del día a Anna Danilina y Zhibek Kulambayeva por 6-2 y 7-5 (en 2h 07m), de modo que rompió por fin la barrera hacia las semifinales de la Billie Jean King Cup, que se le resistían desde 2008. Por tanto, el viernes (11.00, Teledeporte y RTVE Play) chocará con una de las grandes favoritas, la República Checa, que la tarde previa había sellado sin complicaciones el cruce de apertura con Gran Bretaña (2-0).

La jornada comenzó con buen paso y viento a favor, merced a la victoria holgada de Jessica Bouzas (6-2 y 6-2, tras 1h 01m) sobre Sonja Zhiyenbayeva, pero después se inclinó el terreno porque Bucsa no pudo con la referente rival, Yulia Putintseva (6-2, 3-6 y 6-1, en 1h 52m). En última instancia, sin embargo, la cántabra se redimió de la mano de Sorribes, quien tiró de experiencia para compensar , que había aterrizado en Shenzhen apenas dos días antes del inicio de la competición. La segunda jugadora española, Kaitlin Quevedo, ni siquiera pudo participar porque llegó una vez comenzada la serie; si Bucsa triunfó el domingo en el dobles de Guadalajara (México), la canaria lo hizo al día siguiente en São Paulo.

Bucsa (28) y Sorribes (29), un dueto consolidado que logró hace dos años el bronce en los Juegos de París, respondieron de nuevo con una meritoria actuación contra el tándem kazajo, en el que extrañamente flaqueó Danilina (31), tenista bregada y sexta del mundo en la especialidad. Las españolas castigaron su revés, mientras Kulambayeva (26 años y 105ª) flojeó en los primeros servicios. Demasiadas concesiones por parte de ambas.

Antes de la resolución, Bucsa ya había acusado en el segundo turno el desgaste físico frente a una jugadora que actuó con astucia y buena mano. Consciente de la erosión de la cántabra, Putintseva (28 años y 35ª) abrió ángulos y explotó la dejada con inteligencia, tratando de romper los puntos constantemente y de convertir el duelo en un sube y baja que le beneficiase. El paso de los minutos premió su propuesta y penalizó a la española, quien justa de gasolina, se precipitó en algunos instantes y falló un par de voleas francas. En ausencia de la número uno, Elena Rybakina, aquejada esta de unas molestias en un talón, Putintseva asumió galones y sostuvo a las suyas hasta donde pudo.

Previamente, Bouzas había resuelto con solvencia el duelo que abría la serie. Pese a no estar en su mejor momento, la gallega (24 años y 93ª) respondió con garantías ante Sonja Zhiyenbayeva, una tenista de 20 años que a principios de junio no figuraba entre las mil mejores; de hecho, no hay rastro alguno de ella en torneos de élite. El desequilibrio fue evidente desde el principio y la kazaja (hoy 384ª) fue deshaciéndose ante la consistencia de su rival. Sin necesidad de alardes, pero con la rectitud necesaria, la española firmó un triunfo que suavizó la entrada en la competición. Suárez apostó por ella y cumplió, aunque ahora queda por ver cuál es su rol el próximo día; tal vez continúe, .