Poco a poco, Davidovich se quita el mal fario: segundo trofeo del año, esta vez en Chengdú

Entonces, en Wimbledon, el malagueño ya arrastraba unos problemas en la espalda que le impidieron participar después en la gira norteamericana sobre cemento; es decir, no jugó Canadá, Cincinnati ni el US Open, ni tampoco . Dos meses y medio de ausencia. El tenista malagueño, sin embargo, se ha reincorporado con inmejorable pie en China, con otro bocado y otro paso para ir disipando esas brumas de antes, que tanto le entorpecían y le hacían perder claridad en los días señalados. Concentrado de principio a fin, Davidovich fue absoluto dueño del episodio, a pesar de que el rival hubiera tenido la oportunidad de prolongar el partido si hubiera acertado. No lo hizo. O, en realidad, no pudo hacerlo.

“No es fácil describir lo que ha pasado en el tie-break, la verdad…”, respondía a pie de pista el campeón, que se une en el historial al asturiano Pablo Carreño, vencedor del torneo en 2019. “Él estaba sacando muy bien y encontré mi oportunidad. Seguí peleando”, continuaba Davidovich, un jugador que apuntaba muy alto en su irrupción, y al que se le había negado el éxito hasta este curso.