Sin tiempo para respirar ni coger aliento, Carlos Alcaraz aterrizó este lunes en Barcelona después de haber sido derrotado por Jannik Sinner el día previo en la final del Masters de Montecarlo, y le arrebató el número uno que defendía desde noviembre. El murciano, de 22 años, calificó recientemente el Godó como un torneo “especial” y abundó en su primera comparecencia ante los periodistas en el barrio de Pedralbes. “Aquí tengo muy bonitos recuerdos, y no solo por el circuito ATP, sino por todos los torneos que he jugado desde que era pequeño”, dijo el tenista, vencedor en 2022 y 2023, y finalista en la edición de hace un año.
Pese a mostrarse contento de volver a España, el de El Palmar admitió estar “un poco cansado” por el esfuerzo efectuado en el Principado y lo que asoma en el horizonte, puesto que podría llegar a disputar nueve partidos en once días en caso de llegar a la final del domingo. “, no hay que adelantarse a nada, no sé qué va a pasar; si voy a llegar o no a las rondas finales, si los partidos durarán mucho o poco, si serán más o menos exigentes…”. Por eso mismo, Alcaraz tiene claro que tiene que escuchar a su cuerpo y a su equipo para saber qué es lo que necesita en cada momento. “Y a partir de ahí, intentar tomar la mejor decisión posible. Pero de momento estamos con ilusión y con ganas para hacer todo lo que esté en nuestra mano para aguantar toda la gira en tierra”, apuntó.
El murciano prefirió no ejercitarse este lunes, teniendo en cuenta el escaso margen de cara al inminente estreno. Debutará este martes (no antes de las 16.00, Teledeporte y Movistar+) ante el finlandés Otto Virtanen, 130º del ranking y que ha superado la fase previa. Nuevo escenario, nuevos códigos. Otros detalles a tener en cuenta. “Al tener unas condiciones totalmente distintas, a lo mejor va a ser un pequeño hándicap. Mañana vamos a intentar tener las mejores sensaciones posibles para poder jugar bien y ver qué pasa”, compartió Alcaraz, que se marchó de Montecarlo a lo largo de la semana y también en la final, en la que en ambos sets llegó a ir por delante.
Pese a eso, el murciano ha negado que la derrota contra Sinner pueda pasarle factura. “Lo intentamos borrar rápido. Intento siempre sacar lo positivo de las cosas y dejar aparte lo negativo. Ir siempre en una buena línea”, prorrogó, restándole importancia a la pérdida de un trono que podría recuperar casi de manera inmediata. Si triunfa en Barcelona volvería de manera automática a la cima. “La batalla que estamos teniendo por el número uno entre Jannik y yo es muy bonita, y yo creo que probablemente sea una motivación extra”, indicó; “pero realmente en lo que estamos enfocados y lo que ocupa mi mente es intentar seguir el camino que vamos llevando, intentar seguir mejorando”.
Mientras él compite en Barcelona, su adversario descansará y sopesará si participa próximamente en Madrid o bien aguarda a Roma. “Es uno de los jugadores que me hace ser mejor, que me hace darme cuenta de mis debilidades y dónde tengo que poner realmente el foco en cada entrenamiento y cada partido”. Sinner no está, pero Alcaraz no lo añora. “No lo voy a echar de menos esta semana”, bromeó, refiriéndose a continuación en el nivel elevado que ha mostrado el italiano (24 años) en las últimas fechas: “Me alegra ver a Jannik mejorar. Ver sus resultados en tierra me alegra. Nos hemos ganado en todas las superficies. No hay nunca un favorito entre nosotros”.
La evolución de Sinner, pues, le sirve de estímulo y alimenta una rivalidad (10-7 favorable al español) envuelta por las buenas formas. De hecho, Alcaraz fue testigo directo de la celebración de su rival, que se lanzó a la piscina del club de Montecarlo desde un trampolín situado a uno cinco metros de altura.
“Obviamente no es personal [la relación entre los dos], no vamos a irnos a cenar o a comer juntos, pero yo creo que la relación fuera de la pista es muy buena. Tiene un equipo y una gente alrededor que también son bellísimas personas. Él mismo lo es también”, expresó el tenista, que posee 26 trofeos, entre ellos siete grandes, por los 27 y cuatro Grand Slams del transalpino. “Más allá de lo que podamos hacer o por lo que estemos peleando dentro de la pista, nuestra manera de ser fuera no va a cambiar y eso se demuestra en el respeto que nos tenemos mutuamente”, prolongó.