Nada ni nadie puede con la intratable República Checa

Se sospechaba y así sucede: República Checa, ¿cómo no? Hicieron falta unos pocos indicios para comprobar que ninguna, ni siquiera la campeonissima Italia, ganadora de las dos ediciones previas y enrachada, reunía tantos argumentos como la selección centroeuropea para conquistar esta Billie Jean King Cup que se ha traducido en un verdadero paseo: tres series, seis victorias y tan solo un set entregado por el camino, el concedido el primer día contra Gran Bretaña (2-0). A partir de ahí, con el motor bien engrasado, su buen hacer y con otro a Ucrania (2-0) en el desenlace de la competición; es decir, prácticamente un calco de los sucedido en las estaciones previas. Ni la menor posibilidad para las contrincantes.

En el desenlace, un poco más de lo mismo. Esto es, otro ejercicio de superioridad y control bien resuelto por Muchova y Noskova. La primera frenó la buena dinámica de Anhelina Kalinina (6-2 y 6-3, en 1h 09m) y la segunda impuso su próspero presente al tenis inteligente de la veterana Elena Svitolina (6-3 y 7-6(5) en 1h34). En consecuencia, cambio de orden y otro éxito más para un equipo cargado de razones para triunfar otra vez. Dos tenistas en el top-10 (Noskova (6ª) y Muchova (8ª) y cuatro en el top-30; por encima de todo, un espíritu grupal que deja de lado los egos y subraya la capacidad productiva de un país que sigue echando más y más carbón a la caldera. Bajo el techo de Shenzhen, una vencedora rotunda. Chequia, por aplastamiento. Tenía que ser así.