En estos primeros días de competición del US Open, los dos hechos que me han llamado más la atención han sido las derrotas que sufrieron Novak Djokovic y nuestro jugador Rafael Jódar.
Por lo que respecta al serbio, lo que sorprendió no fue tanto la derrota en sí, sino su reacción en la pista al comprobar que su cuerpo indispuesto y acalambrado le llevaba a un desenlace inexorable. Vimos al balcánico incapaz de contener su emoción y, en unas imágenes que han dado la vuelta al mundo, . Tal vez pueda extrañar su reacción algo desproporcionada, pero creo que esta, al mismo tiempo, viene a demostrar esta obsesión que incluso en las postrimerías de su carrera le lleva a que un tropiezo inesperado le afecte casi como en los primeros años.
Al madrileño se le vio algo más tenso de lo habitual y su juego adoleció en esta ocasión del necesario plan B que se requiere cuando, o bien por mérito del contrincante o bien por demérito propio, las cosas no salen como se espera. Es verdad que cada día es más difícil acudir a él cuando se tiene enfrente a un jugador que está dispuesto a golpear la bola a gran velocidad, pero pienso que igualmente él debería haber intentado ralentizar el juego y buscar peloteos más largos.
Sin necesidad de preocuparse lo más mínimo, puesto que la temporada sigue siendo magnífica para este joven jugador, las causas de esta abultada derrota pueden ser atribuibles al cansancio acumulado a lo largo del año, .
Los tenistas que irrumpen en el circuito con la fuerza con que él lo ha hecho pasan rápidamente de la novedad y la distensión a sentir la presión y la responsabilidad de no poder defraudar a la multitud de seguidores que han ido acumulando. El hecho de saber, además, que un buen resultado aquí le hubiera permitido tener opciones claras de disputar la Copa de Maestros de final de año ha podido jugar en su contra.
Cabe destacar, en cualquier caso, que el fulgurante ascenso de Rafa, su gran repertorio de golpes y su lucha férrea en la pista nos otorga la certeza de que vamos a poder seguir disfrutando mucho con su juego y con sus venideras victorias.