El Barcelona vence al Mallorca con tres goles como tres soles

El Barça resolvió un encuentro de tantos, ya muy visto en el Camp Nou, partido por la mitad, tedioso en el primer tiempo y vibrante y resolutivo en el segundo, como si el Mallorca fuera el Oviedo o el FC Copenhague. Al equipo azulgrana le cuesta romper a jugar en los encuentros aparentemente sencillos, sin que se sepa muy bien si está muy fatigado o aguarda citas más exigentes, y no solo concede momentos de suspense, sino que da protagonismo . Hasta que media el descanso y entonces ante las dudas marca la diferencia con auténticos golazos a partir del intervencionismo de Lamine, un fuera de serie que ha aprendido a regular sus esfuerzos a los 18 años.

Flick mide mucho cada alineación, anda con sumo cuidado, dolido y escarmentado por las recaídas de Raphinha y Pedri. El último jugador que necesita regular sus esfuerzos es De Jong. Las molestias del holandés provocaron la entrada de Casadó por delante de Bernal para sostener a la medular completada con Fermín y Olmo. Una formación vertical y ligera para enfrentar a un rival que defendía con hasta cinco jugadores, muy pendiente de no conceder espacios, y contraatacaba con un demonio de nombre Jan Virgili, bien conocido en la Masia y siempre superior a Koundé. La desidia del lateral, superado por el extremo incluso en el salto, sacó de quicio a Flick, enfadado con su futbolista y por el mal despliegue de su equipo ante la impaciencia del Camp Nou.

El gol marcó un punto de inflexión en un encuentro muy bien pensado por Arrasate. El técnico supo cargar el juego por el costado izquierdo, la mejor manera de dejar en evidencia a Koundé, poco contundente, y de obligar a Lamine a defender a Mojica. La solución fue activar por el lado contrario a Rashford. El inglés no paró de disparar de cerca y de lejos. También de falta, excelente en un golpe franco que no culminó Lamine. Las jugadas sincopadas compensaron la falta de fútbol por la poca elaboración de la línea de centrocampistas, una zona de paso, huérfana de Pedri y De Jong. Fermín y Olmo no mezclaban, poco agresivos, y las ocasiones se reducían a los latigazos de Rashford.

La contienda se puso tan plácida que Joan García se permitió sortear con su juego de pies a los delanteros del Mallorca cuando ya había sido sustituido Virgili. El portero tuvo que volver a intervenir para sacar un remate de gol a Antonio Sánchez cuando el partido se jugaba a campo abierto por una pérdida de Fermín. La parada quedó superada por el golazo de Bernal y el 3-0. Un final precioso después de un inicio pesaroso antes de enfrentar al rehabilitado Atlético en las semifinales de la Copa del Rey el próximo jueves. El guion seguramente será muy diferente a los que se han visto en el Camp Nou en los últimos partidos.