Lamine para principiantes

El primer entrevistado de la décima temporada de Universo Valdano . Un chico al que atropelló el tren de la fama nada más salir del cascarón. Otro famoso al que creemos conocer.

La entrevista la emitió anoche Movistar, pero como se hace habitualmente, se publicitó antes un adelanto atractivo. En esta ocasión el extracto armó un gran alboroto. Ante una pregunta sobre Lamine dijo lo siguiente: “¿A quién se lo daría yo? Al mejor jugador del mundo… Yo creo, sinceramente, que los mejores del mundo somos dos y este año me lo merecería yo por lo que he ganado. Para mí, somos Mbappé y yo los dos mejores del mundo. Para mí está claro y todo el mundo que ve los partidos lo sabe".

con una frase contundente: “No veo ningún jugador mejor que yo la temporada pasada”, y por si no se entendía la intención, agregó que veía “este año como una buena oportunidad para ganar el Balón de Oro”.

La de Lamine no fue una frase casual. Aquí hay, efectivamente, dos grandes: uno es Mbappé en la deslumbrante plenitud de su carrera; el otro es Lamine, el último genio que crece al ritmo al que , aún después de iluminar el Mundial, se va apagando. Los grandes de estos días saben jugar y, coherentes con este fútbol comercial, también han aprendido a venderse. Lo que presenciamos es un duelo a distancia.

aprovechó la entrevista para aceptar el reto y contestarle a Mbappé con parecida contundencia. Suenan las balas. El 26 de octubre sabremos quién mató a quién o, ateniéndonos a los muchos candidatos, si solo fueron dos tiros al aire.

Lo interesante es que la respuesta de Lamine animó debates de todo signo, pero el más repetido fue interpretar su descaro como la expresión de un ego desbocado, cuando en la entrevista habla abiertamente sobre cuándo el ego es productivo y cuándo dañino. Quizás el problema esté en pretender juzgar una personalidad excepcional bajo parámetros ordinarios. La confianza, en los grandes, no es un adorno del carácter sino una herramienta de trabajo tan importante como el empeine.

Lamine es un tema. A nadie, , le pasaron tantas cosas en tan poco tiempo. Títulos, celebridad, dinero… Hacia dentro, cada acontecimiento exige un proceso de asimilación nada sencillo. Hacia fuera, cualquier palabra es interpretada al milímetro y no siempre con la mejor intención. La verdadera dificultad es que mientras todavía está construyendo su personalidad, millones de personas se sienten autorizadas a dictar sentencias sobre ella.

Creo que, como los grandes de todos los tiempos, tiene dos escudos que invitan a pensar que solo estamos al comienzo de una carrera espectacular. y el otro es la ambición. La ambición puede parecer arrogancia cuando se expresa sin complejos, pero es un combustible imprescindible para quienes aspiran a llegar lejos. Oscar Wilde, al pasar la aduana de Nueva York, declaró que “no llevaba nada excepto su genio”. A él se lo festejamos, a Lamine se lo censuramos.

y a los quince años ya jugaba con hombres en el Barça. Lo primero nos pone ante un predestinado; lo segundo ante un ejemplo de precocidad. Siempre me he tomado en serio a los precoces. Tipos que nacen con todo puesto.

Tras las entrevistas siempre queda una sensación. La mía es que estamos ante un chico inteligente y que no hay ninguna razón para preocuparse por su futuro. Con 19 años, el verdadero prodigio es haber llegado lejos sin olvidar quién es. Dijo la verdad, lo escandaloso es que nos pareciera un pecado.