El Betis castiga la racanería del Valencia

El Valencia no cambia de cara, como si no le importara quién pase por Mestalla, como si corrieran los años y no saliera nunca de una rueda. Un bucle infinito. , quiere construir su equipo desde la defensa. Asegurar la portería y a partir de ahí que venga todo lo demás. Da igual que esté en su feudo, ante más de 40.000 militantes de esta causa perdida que es el Valencia desde hace seis años, los que lleva sin salir de España. Si el rival, esta vez el Betis, el Celta hace tres días, tiene el balón, el técnico de Cheste ordena a sus once jugadores que se coloquen detrás del balón dentro del área y en la frontal. Y sí, Dimitrievski no agacha el lomo para recoger el balón dentro de su arco, pero es muy difícil encontrar una jugada de verdadero peligro en el otro área.

El Betis, un equipo de Champions, algo que se ve en tres toques de balón, en cómo se sacuden la presión con holgura, manejó el partido a su gusto. Fornals y Deossa movían al equipo de Manuel Pellegrini y casi siempre terminaban buscando a Antony, uno de esos delanteros que intimidan con su clase. Aunque al conjunto sevillano le faltó el pase final, el gesto técnico que permite superar a la numerosa zaga rival. El Valencia, con Danjuma dejando su página en blanco una vez más, era inofensivo. , parece que se juegue la supervivencia en cada jugada. Corberán lo retiró a los 55 minutos.

Los cambios hicieron más imprevisible al Valencia, pero no más efectivo. Javi Guerra, al menos, creció en cuando sintió a Ugrinic a su lado. . Pellegrini también jugó sus bazas y el primer balón que tocó Bellerín dejó solo a Troy Parrott. El irlandés, un novato en la Liga, que parecía esperar que señalaran fuera de juego, perdonó el disparo más cómodo del partido.

El castigo para este Valencia tan rácano llegó a un suspiro del final. Pablo García inició un contraataque desde su área y lo culminó en la contraria con una volea soberbia. Con el 0-1 se desmelenó el Valencia. No le quedaba otra. Pero Sadiq, siempre con dos caras, alternando la sorpresa con el error, no supo resolver una buena jugada ante Valles. Con todo perdido emergió el Valencia más valiente. Demasiado tarde.