Las 23 temporadas que ha completado íntegramente en la Fórmula 1 permiten obtener una radiografía perfecta de la evolución del español, tanto en su conducción como en su vertiente más reflexiva. Aunque carácter nunca le faltará, aquel chico con un pronto volcánico de principios de los años 2000 ha dado paso a un individuo que tira de retórica para lograr que su mensaje llegue, aunque de forma algo más sutil. En los últimos meses, la decepción que viaja metida con él en el habitáculo del ha provocado que sus comparecencias estén marcadas básicamente por la ironía.
Sobre el papel, este debía ser el año del despegue definitivo de la marca de los bólidos verdes. La genialidad, casi magia, de Adrian Newey iba a proyectarse en el AMR26, el primer prototipo diseñado íntegramente por el ingeniero más reputado de la era moderna, desde su desembarco, a principios de 2025. El nuevo reglamento técnico, una auténtica revolución respecto del periodo anterior, perfilaba la coyuntura perfecta para poner esa marcha más que le faltó a la estructura de Silverstone (Gran Bretaña) en 2023, –ocho podios, tres de ellos segundas plazas–. A lo anterior se le sumaba el teórico extra derivado de la integración en el proyecto de Honda, que acumulaba cuatro de los últimos cinco títulos como suministrador de motores de Red Bull. Pues bien, cada uno de los argumentos anteriores pasó de jugar a favor a hacerlo totalmente en contra, y el resultado es el que refleja la tabla general del Mundial: Aston Martin marcha penúltimo, con solo tres puntos en su casillero –todos ellos con la firma de Alonso–, y solo por delante de Cadillac, que acaba de aterrizar en el certamen. En definitiva, un auténtico gatillazo que sería capaz de acabar con la ilusión de aquel joven asturiano que debutó hace más de un cuarto de siglo, en Australia, subido a un Minardi cuyo impacto en la estadística no era muy distinto al de su monoplaza actual.
Las prioridades del asturiano han cambiado a medida que ha ido quemando etapas. Y la que encara ahora, con 45 años y , no tiene nada que ver con aquello que le corría por dentro cuando ni siquiera había cumplido los 20, donde la frialdad era, muy probablemente, uno de sus mayores atributos. Según dice, ahora es capaz hasta de conmoverse por el cariño de los aficionados más fieles. Una clara demostración de ello la vivió en Montmeló y en Madrid, donde la marea azul de antaño se tiñó de verde, a pesar de las pobres perspectivas. Especialmente en Barcelona, donde la Plaza de Catalunya le aclamó en el escenario que se montó en la previa. “La percepción que tuve en ese momento fue que la gente no iba a disfrutar del gran premio por si era el último; sino que estaban ilusionados como si estuviese al inicio de mi carrera. La llama de la alonsomanía y de la F1 en España está muy viva”, conviene Alonso, que ya se encuentra en Sepang, donde este domingo se celebrará el Gran Premio de Bahréin, por el conflicto en Oriente Medio.
En 2027, , precisamente donde descorchó su cuenta de victorias (2003), el ovetense acabará de celebrar su 46 cumpleaños, y el segundo de los títulos que lucen en su hoja de servicios (2005 y 2006) habrá quedado más de dos décadas atrás. Con el panorama que tiene en el horizonte es normal que Alonso le haya dado varias vueltas a la propuesta de Aston Martin de prolongar su trayectoria en pista otra temporada más. Sin embargo, la adversidad que se le presenta delante, y que en el corredor de hace 20 años supondría una tortura, ahora la digerirá como una oportunidad de despedirse de la F1 con un regusto menos amargo que el que tiene en estos momentos.
El próximo campeonato, la normativa se afinará en lo referente a las unidades de potencia para darle algo más de peso al motor de combustión –crece un 8%, hasta el 58% del total–, y eso abre una puerta hacia la esperanza para Honda, el mayor lastre de Aston Martin y de su principal reclamo. “Tal vez en el segundo año de las normas se le pueda dar otra oportunidad a este motor. Empezamos con el pie izquierdo en este nuevo marco, y es un interrogante qué sucederá el año que viene. Pero [Honda] merece una oportunidad”, ahondó el bicampeón del mundo con Renault (2005 y 2006), que incluso ha rebajado su nivel de irritación acerca de esta nueva F1. “No tengo garantías de que 2027 vaya a ser más divertido, pero es un compromiso que debe asumir uno mismo. Me siento rápido y, si estuviera en casa, viendo las carreras por televisión, sentiría que puedo batir a los que están allí”, se aventuró el piloto, un enfermo de la adrenalina y la velocidad, en la mayoría de sus formas. [2019 y 2020] ganó las 24 Horas de Le Mans, y probó suerte en el Dakar y en Indianápolis. “Me encantan los desafíos, mi punto fuerte ha sido saber adaptarme a coches distintos […]. Y así seguiré. Puede que en el futuro haya más sorpresas. Hay cosas que la gente piensa que son imposibles, pero yo quiero encontrar los límites sobre lo que es posible”, avisa.