Madring y los deberes pendientes para la próxima edición: facilitar los adelantamientos

, 45 años después, en términos lúdico-festivos. Las reservas se concentraban más en qué naturaleza de carrera iba a ofrecer un trazado urbano como el de Madring, visualmente muy impactante por el entorno que iba a ofrecer el área de Ifema. Con el Gran Premio ya en el retrovisor, la sensación generalizada es que las dos premisas se confirmaron, y que la organización pasó con nota alta el examen a ojos de la mayoría de las 350.000 personas que asistieron desde el viernes, la jornada de ensayos libres, y hasta el domingo, el día de autos. Como todo estreno, el tinglado también dejó deberes para la edición del año que viene. En lo deportivo, un aspecto que recientemente ha ido perdiendo terreno respecto de la vertiente más farandulera, la mayoría de los reproches fueron dirigidos a la previsible falta de adelantamientos que ofreció la prueba, en un fenómeno amplificado por la poca degradación que ofrecieron los neumáticos el domingo. . Conscientes del altavoz que iban a tener las críticas en boca de los pilotos, la organización del evento se ha movido rápido, hasta el extremo de estar trabajando ya en un plan para aumentar las maniobras ofensivas con vistas a 2027.

“La FIA definió de forma muy clara cómo se debe mejorar el trazado. Lo vamos a hacer cuando montemos el circuito el año que viene”, . “Tenemos espacio, tenemos el recinto, las instalaciones y capacidad para hacerlo. Estoy seguro de que la FOM (el promotor), la FIA y nosotros mismos lo intentaremos. Si podemos mejorar algo, lo haremos”, añadió el ex agente de Fernando Alonso.

Al margen del jaleo de las primeras dos curvas, en las que Kimi Antonelli y Max Verstappen se saltaron las dos primeras variantes y tuvieron que devolver las posiciones ganadas con ello, la procesión de coches que caracolearon por el pasillo abrazado por muros difícilmente atraerá a más adeptos. La escasez de acción es asumible en trazados como Mónaco, que figura en el calendario desde el nacimiento del certamen (1950), pero resulta menos comprensible en un trazado de nueva generación, diseñado prácticamente desde cero. , el icono de la instalación, a la vez que subrayó el tercer sector del trazado como la principal cuenta pendiente con vistas al futuro.

“Casi me quedo dormido”, soltó Gabriel Bortoleto (Audi), uno de los más ácidos con su veredicto, junto con Lando Norris, el autor de la pole y a quien la aparición del coche de seguridad virtual le birló una victoria que tenía en el zurrón, después de protegerse en la primera frenada. “No entiendo cómo alguien puede observar este diseño y decir: ¡me encanta!”, lamentó el de McLaren, que terminó el tercero. “Tendrían que eliminar las curvas 18 y 19, que no sirven para nada. Si hicieran eso, habría una recta entre el viraje 17 y el 20, con una entrada mucho más ancha”, concretó el actual campeón del mundo. “Después de cada recta larga debes intentar meter un punto claro de adelantamiento. Pero la recta más larga aquí no lo permite”, coincidió George Russell, finalmente quinto.

. “Carlos Sainz es el embajador de este circuito, de modo que la crítica va dirigida a él. Hay que revisar el trazado y crear un punto de adelantamiento que funcione”, dijo el campeón del mundo con Mercedes (2016). . “La visibilidad es pobre, como en Yedda o Bakú. Pero, según parece, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) está conforme en ir hacia esa dirección en lo relativo a nuevos circuitos”, convino el de Williams, forzado a abandonar después de protagonizar varios toques, uno de ellos especialmente picante con Alonso. “Yo siempre he sido más partidario de los trazados convencionales [permanentes] porque, en los urbanos, solo puedes extraer el 95% del potencial del coche”, matizó el asturiano.