Pippa York, del barrio más duro de Glasgow a pedalear por los Pirineos

De pequeña, Pippa York apenas sabía cómo era un árbol. No había ninguno en los Gorbals, el barrio de donde nació en 1958. Una zona de la clase obrera, de una torre de pisos tras otra, demolida una y otra vez en el siglo XX. “Cogíamos el autobús para ir a ver árboles”, recuerda York. “En tu infancia, no sabes si eres pobre”, añade. Solo le parecía un barrio duro, uno que ha formado a deportistas duros como ella o el boxeador Benny Lynch. No sabía nada del fútbol en una de las ciudades más futboleras del mundo. Le daba igual. “A menos que supieras jugar al fútbol, ​​la mayoría de la gente no tenía muchas formas de iniciarse en el deporte. No había mucho más que hacer”, cuenta. Lo que sí sabía era escapar. Lo hizo en bici, hacia la costa oeste de Escocia, para “descubrir qué había fuera de la ciudad”. Y lo siguió haciendo a lo largo de su vida, evitando la ola mediática que la siguió en cada Tour cuando competía en la categoría masculina como Robert Millar.

Sobre todo esto, sobre bicis y ciclismo, y también sobre su vida trata , y traducido al español por David Batres Márquez de la editorial Libros de Ruta. El volumen fue reconocido en 2025 como el mejor libro deportivo del año en el Reino Unido (William Hill Sports Book of the Year Award 2025).

“Acabé en el ciclismo porque me permitía salir de la ciudad”, cuenta, “no me importa estar en Glasgow, pero me siento más a gusto en el campo”. Con 16 años, se subió a las colinas de Campsie, al norte de la urbe, para unirse al equipo más prestigioso de la región: los Glasgow Wheelers. Decidió entonces, mientras pedaleaba de una colina a otra, que se convertiría en ciclista profesional. “Parecía muy improbable viniendo de donde venía”, afirma. Hoy cuenta con su propio mural en Lennoxtown, un pueblo cercano a donde comenzó en el ciclismo, en el que la exdeportista lleva el maillot de puntos rojos con el que compitió en el Tour de Francia de 1984.

sin mucho apoyo de sus padres. “Yo era la excepción a esa mentalidad general de que, si no jugabas al fútbol, ​​entonces no hacías ningún deporte”, afirma. Tampoco le ayudó ninguna federación escocesa. Los ciclistas también tienen “esa sensación de que se considera a Escocia una especie de región de Inglaterra”, lamenta. “No sé si viene del sistema educativo o algo más bien cultural, pero lo ves en la práctica. En los Commonwealth Games [en los que compiten los territorios del antiguo imperio Británico], por ejemplo, la distribución de fondos, personal y recursos es menor para el equipo escocés. El personal de British Cycling [la federación británica de ciclismo] apoya al equipo inglés, cuenta con todo el equipamiento que se ha pagado con fondos de todo el Reino Unido y cuando llegan los escoceses, ya están asignados todos los recursos a los ingleses. La situación es aún peor para Gales e Irlanda del Norte”, explica.

Con la bicicleta, York no tuvo muchos referentes escoceses. Pero si tuviera que elegir uno, sería Billy Bilsland, un miembro de los Wheelers que “había sido ciclista profesional en Europa”. A través de los contactos de Bilsland, York también dio el salto al ciclismo europeo: “Fue de gran ayuda porque entendía bien la situación europea. Me explicó cómo sería llegar allí, en soledad, en un país extranjero donde no necesariamente hablas el idioma. La gente no siempre te recibe bien, porque estás allí para quitarle el puesto a otro”.

Poco a poco, aprendió a dejar atrás al Consideraba que no tenía el nivel que ella buscaba, “no era un nivel internacional”. “Era una persona muy competitiva. Una vez que me convertí en el mejor de mi calle, luego el mejor de mi pueblo, después el mejor de mi región, luego el mejor de mi país y, finalmente, el mejor de todo el Reino Unido, pensé: ¿por qué quedarme allí si ya no tengo competencia?”. Por eso se fue a Europa, donde la encontró en forma de cumbres alpinas y pirenaicas.

Sin embargo, nunca se ha olvidado de sus orígenes, y su ciudad tampoco de ella. Bilsland colgó un maillot de York en su tienda ciclista, en la céntrica calle Saltmarket de Glasgow. “Tiene uno de confirma York. Se define a sí misma como “implacable” y así ha sido toda su vida: una fuerza perseverante y arrolladora en un deporte despiadado.