España resurge ante Japón (59-79) y se clasifica directamente para los cuartos del Mundial

La lesión de Iyana por un golpe en un costado al comienzo del segundo cuarto cortó la respiración de España. Méndez buscó recuperar el suministro de oxígeno con Awa Fam y Ginzo como pareja interior. Se trataba de igualar los decibelios a los que jugaba Japón y su rápida circulación de balón para adentrarse en la zona con sus pequeñas balas o encontrar la baldosa libre en el perímetro. Sin tregua ni respiro. Un grito de ¡Vamos! brotó de la garganta de Awa cuando por fin anotó bajo el tablero. Sus compañeras lo celebraron con rabia por la importancia de una jugadora diferencial. En el ataque siguiente voló por el suelo para recuperar un balón convertido en triple por Flórez. y su chistera ofensiva, y Conde se desenvolvía por dentro en lugar de una pívot de referencia. La movilidad japonesa era un dolor de cabeza para España, castigada siempre que rebajaba un gramo su intensidad (36-39).

Y por fin, Awa Fam. Siete puntos seguidos de la pívot alicantina, todos los que sumó España en casi cuatro minutos, rescataron a la joven jugadora de esa zona gris de la que no podía salir y lanzaron al equipo de Méndez a un tramo más cómodo (39-50). La ventaja maduró a partir de una defensa más consistente para cerrar las vías de acceso a la canasta española. Japón solo cazó dos aciertos en juego en ocho minutos. Dos triples, cómo no. Suficiente junto al picoteo en los tiros libres para no ceder de manera definitiva (48-57). A cada arreón de España respondía el conjunto nipón, un metrónomo liderado por Tanaka.

Las manos rápidas de María Conde para robar y encestar . También alimentaba esa hucha Iyana Martín con su juego directo al aro, sin miedo al fallo, como dice ella, y un ejercicio defensivo colectivo que resultaba imprescindible para abrochar la victoria. El ajetreo japonés encontraba una camiseta roja enfrente en cada centímetro (solo dos puntos concedidos en cinco minutos). Era el momento de manejar el ritmo del encuentro y entre Iyana y Alicia Flórez, un valor seguro por su entrega, se repartieron el reloj para cerrar el pase directo a los cuartos del Mundial.