Un nuevo Real Madrid y el mismo gran Tavares, a la final de la Supercopa de la Euroliga

El nuevo atrapó la final de la Supercopa de la Euroliga tras batir en Abu Dabi al Dubai colgado de un viejo conocido, Edy Tavares. El pívot, de vuelta de su lesión del curso pasado, sumó 20 puntos y 7 rebotes y se unió a Luwawu (20 puntos y 6 asistencias) para citarse este sábado (19.00; Movistar) con el Olympiacos, que batió por 92-90 al Fenerbahçe. Será la repetición de la pasada final de la Euroliga y el reencuentro entre Pedro Martínez y Jean Montero tras su gran temporada pasada en el Valencia. El técnico busca otorgar a los blancos una nueva identidad. Mientras, ahí está Tavares como un valor seguro.

El primer quinteto era una declaración de intenciones: un doble base Campazzo-Feliz en busca de un ritmo rápido. Lo frenó la red defensiva de Xavi Pascual y la primera canasta blanca se hizo esperar dos minutos y medio. El Dubai tomó el mando con los triples de Wright y ataques muy cómodos (16-4), y Pedro Martínez agitó el árbol de las rotaciones. El Madrid no podía correr ni fluía en el juego estático. El primer bingo exterior lo firmó Luwawu tras cuatro fallos colectivos y los aciertos lejanos de Jantunen y Deck evitaron una mayor brecha (27-18).

El ritmo lo marcaba el Dubai, más protagonista, firme en una defensa que es el sello de Pascual. Shengelia, Kabengele y Wright lideraban la ofensiva emiratí. La reacción blanca, con el equipo contra las cuerdas, la firmó Tavares, de vuelta tras su lesión del curso pasado y gigante en los dos tableros. Los puntos y la intimidación del pívot transformaron al conjunto de Pedro Martínez. “¡Hay que ir al aro!”, pedía el técnico. Y un parcial de 0-14 barrió la gran renta del Dubai y devolvió el duelo al origen (43-42).

El partido se movía más en lo que proponía el Dubai que en lo que deseaba el Madrid. Más choques que carreras. Más defensa que ataque. Interrupciones, faltas, distancias cortas. Y Tavares, rapidísimo, un cuerpo por encima. Ni una batería de defensores colgados de su cuello podían detenerle. En el Dubai sumaba Walkup, su millonario fichaje (63-64).

Momento Pradilla. El ala-pívot llegado del Valencia junto a Pedro Martínez cantó dos triples y se arremangó en defensa en un desenlace muy apretado. También Luwawu dio un paso al frente y respondía el Dubai con buena muñeca desde el perímetro y un imperial Okobo (88-88). El careo desembocó en una prórroga bajo el mismo guion. La fórmula del doble base, Campazzo y Feliz, los brazos de Tavares para armar y desarmar y la fiebre defensiva pesaron más que la rebeldía anotadora de Okobo y lanzaron al Madrid a la final contra el Olympiacos. La nueva Supercopa se decidirá con el gran clásico.