El cónclave tiene lugar a orillas del Lago di Como, en Cernobbio, en un majestuoso hotel llamado Villa d’Este. En uno de sus salones se reúnen el presidente de la Euroliga, Dejan Bodiroga, y el director general del organismo, Chus Bueno, con : Baskonia, Barcelona (acude el presidente Joan Laporta), Real Madrid, Armani Milan, Maccabi, Olympiacos, Panathinaikos, Efes, Fenerbahçe, Zalgiris, Asvel Villeurbanne, Bayern Múnich y CSKA Moscú, aunque el conjunto ruso está excluido por las sanciones políticas. Sobre la mesa, trazar “un plan de negocio a 10 años” que desemboca en una decisión firme: avanzar en el proceso de convertir esas licencias en franquicias, estudiar las ofertas de otros clubes que pretenden unirse a ese modelo y seguir el plan con independencia de la NBA, que pretende desembarcar en Europa en 2027.
“Los propietarios de los clubes presentes acordaron avanzar en el proceso de convertir las actuales licencias de 10 años en franquicias para los 13 clubes accionistas”, explicó la Euroliga en un comunicado. El modelo busca aumentar así el valor comercial de unos clubes que han lamentado la falta de un mayor beneficio económico, incluso pérdidas, cuando son los protagonistas de la gran competición europea de clubes. A ello contribuiría la apertura del negocio a otras entidades que deberían afrontar una cuota de entrada de entre 40 y 90 millones de euros, y entre las que se encuentra el Valencia Basket. Los aires de expansión pueden suponer un aumento del número de equipos participantes en la Euroliga de 20 a 24, y un nuevo sistema de competición.
: griegos (Olympiacos y Panathinaikos), españoles (Madrid y Barça) y turcos (Fenerbahçe y Efes). Su firma representó un portazo a un proyecto de la NBA europea que mantiene su idea de crear una nueva competición. Por ahora los caminos de la Liga estadounidense y de la Euroliga continúan por separado, aunque siguen mirándose la una a la otra.