Rosenstein, candidato a la presidencia de la FIDE: “Quiero que todo el mundo sepa que el ajedrez es una gozada”

A sus 36 años, Wadim Rosenstein ofrece renovar la gestión del ajedrez mundial desde su amplio conocimiento como jugador (desde niño) y mecenas (gracias a los beneficios de sus empresas de importación, exportación y minería). De educación eslava (madre rusa y padre ucranio) y alemana, es durante los últimos seis meses. Los pronósticos le sitúan muy cerca del favorito, el kazajo Timur Turlov, y muy por encima del otro alemán, Jan Henric Buettner, en las elecciones del sábado a la presidencia de la Federación Internacional (FIDE).

Durante sus conversaciones con y sin grabadora, Rosenstein suele insistir en lo mucho que el ajedrez le ha enseñado para tomar decisiones acertadas como empresario. De hecho, toma muchas muy rápido, como si estuviera en un torneo relámpago. Y ahora siente una obligación moral de promover el deporte mental por doquier.

Pregunta. Horas antes de esta entrevista ha prometido una inversión de diez millones para las federaciones nacionales. Pero me temo que, con muy pocas excepciones, carecen de expertos en comunicación, imagen, mercadotecnia, etc.

Respuesta. Estoy de acuerdo al 1000%. De esos diez millones, de tres a cinco millones irán a las federaciones directamente. El resto es para crear una infraestructura que aglutine todo lo que usted ha dicho. Ahora mismo, la FIDE es muy deficiente en esos campos.

P. La Unión Soviética era un paraíso del ajedrez. Pero la mentalidad soviética quizá sigue influyendo en la FIDE 35 años después.

R. Más que poner etiquetas a la mentalidad, yo hablaría de tener una correcta, con independencia de su conexión cultural. Y para lograr eso, la tarea debe ser hecha por profesionales. Los jugadores deben dedicarse a jugar, mientras la gestión y organización del ajedrez debe estar en manos de profesionales.

P. Si alguien dice que el ajedrez es muy difícil, sólo para muy inteligentes, usted qué responde.

R. Nuestro primer objetivo debe ser convertir el ajedrez en accesible para todo el mundo. Para ello necesitamos expertos que expliquen por qué puede mejorar la vida de una persona y la educación de los niños, así como retrasar el envejecimiento cerebral. Todo ello es una gran prioridad para mí.

P. ¿Distingue usted el ajedrez en la escuela como deporte o como herramienta educativa?

R. Estoy convencido de que puede ser una asignatura, pero no para reemplazar a otra sino para mejorar la calidad de la educación. Ahora bien, cada país es distinto, y hay que adaptar esa idea a su situación específica. Por otro lado, el ajedrez como deporte es muy formativo; por tanto, debe haber un sólido puente de conexión entre ambos.

P. , tenía una estrategia para lograr que el ajedrez termine entrando en los Juegos Olímpicos: introducirlo poco a poco en distintos juegos continentales (Sudamérica, Caribe, África…).

R. No quiero hablar de Dvorkóvich. Pero en mi equipo tengo varias personas que trabajan para los comités olímpicos nacionales, y eso nos va a facilitar el enfoque. Por supuesto, lo pondré en manos de profesionales. Si eres gran maestro como jugador, mereces un gran respeto por la enorme dificultad que ese logro conlleva. Pero eso no te hace un experto en gestión o en sus diferentes ramas.

P. Ahora tenemos ajedrez clásico, rápido, relámpago, total chess (un triatlón de las tres modalidades anteriores), freestyle… ¿No sería bueno poner orden y establecer prioridades?

R. En principio, estoy a favor de promover todo aquello que atraiga a los aficionados o que produzca nuevos. El más importante debe ser el clásico; es una tradición que debemos respetar y mantener porque si no la imagen del ajedrez colapsaría. Otra cosa es que tenemos como 150 campeones del mundo cada año si contamos todas las edades de ambos géneros y las modalidades. Ahí sí creo que se debe poner algún orden. Necesitamos un debate profundo sobre ello.

P. El ajedrez ha crecido mucho desde la pandemia, y vive en una oportunidad de oro. ¿Pero están preparadas la comunidad del ajedrez y la FIDE para aprovecharlo?

R. La FIDE no está preparada, pero confío en que lo esté la próxima semana. Según los sondeos, hay unos 600 millones de personas que saben jugar al ajedrez. Y alrededor de la mitad de los seres humanos saben lo que es. Y la FIDE apenas llega a unos pocos millones. El margen es inmenso. Debemos convertir el ajedrez en una cultura para muchos países donde apenas se conoce. Sé que el ajedrez es una gozada, porque lo he disfrutado desde niño. Ahora pido la oportunidad de poder explicárselo a todo el mundo.

Leontxo García es, además de periodista, asesor de la FIDE en ajedrez educativo.