El tenis como herramienta de integración para los niños más desfavorecidos de Barcelona

“Es horrible escuchar disparos, ambulancias, coches de policía, salir a la calle con miedo y tener el temor de que te pase algo, que te secuestren…”. Habla Vivian Mejia, una chica hondureña de 20 años becada por la Fundació Tennis Barcelona, socia caritativa del Torneo Conde de Godó y que ayuda por medio de un plan a jóvenes procedentes de familias desestructuradas en la ciudad y su área metropolitana. La Fundació nació en 2019, con el objetivo de impulsar y aglutinar en una misma institución toda la acción social que ya se hacía.

“Lo que había empezado siendo una pista polideportiva municipal, terminó siendo una pista de tenis, con las líneas marcadas, redes de minitenis…”, explica Turull. “Era humilde, pero vimos que funcionaba y, a partir de ahí, decidimos multiplicarlo”.

Precisamente, la cifra de participantes de entre 6 y 17 años en este programa alcanzó los 453 en 2025, siendo los registros más altos desde su creación. “El tenis es un instrumento para mejorar su salud física y emocional. Queremos que se sientan seguros en este espacio”, apunta la directora.

En 2024, la Fundació introdujo un nuevo programa de becas deportivas con el objetivo “de que jóvenes que están en edad de terminar la ESO y que les guste el deporte, tengan la oportunidad de estudiar para poder tener un futuro con más posibilidades”, declara Turull. Se cubren todos los gastos esenciales y actividades complementarias, gracias a los acuerdos con las entidades sociales que garantizan el acompañamiento en el proceso formativo. Este es el caso de Vivian, quien, gracias a estas ayudas puede cursar los estudios superiores de Guía de Medio Natural y Tiempo Libre de forma gratuita.

“El grado es muy caro y ni mi madre ni yo lo podíamos pagar. Me ha ayudado muchísimo y está siendo una gran experiencia”, relata la joven. Vivía en Tegucigalpa con sus tíos y sus tres hermanas. “Cuando mi madre logró conseguir dinero suficiente para enviárnoslo, se lo quedaban mayoritariamente ellos”, recuerda. “No comíamos, apenas dormíamos porque el barrio era muy peligroso y, aunque iba al colegio, no tenía amistades”. Cuando su madre se dio cuenta de lo que estaba pasando, llevó a sus hijas con otros tíos, donde estuvieron dos años antes de trasladarse a Barcelona.

La beca la consiguió en septiembre de 2024, lo que le permitió seguir con los estudios y realizar unas prácticas , donde actualmente trabaja con niños y niñas dos días a la semana. “No sé mucho de tenis, soy más de fútbol”, cuenta entre risas, “pero yo aprendo de ellos y ellos aprenden de mí”. En este sentido, también admite que el deporte le ha aportado muchísimo en estos últimos años: “Me ha ayudado a sociabilizar. Es una manera de distraerme, de liberarme. Me da salud y felicidad”.

Entre las diferentes campañas que tiene la Fundació hay una en la que intervienen directamente los tenistas que participan en el Godó. “El jugador que gana nos cede su raqueta y después se sortea. Lo que se recauda sirve para financiar la escuela”, concluye Turull. De esta forma, se logran los pilares con los que trabajan: “Hacer felices a niños y poder cambiar vidas”.