Alcaraz abruma a Fils y prorroga en Doha su marcha triunfal

Doha corona este sábado a Carlos Alcaraz, un campeón imponente y con mayúsculas al que nada ni nadie le detiene en este nuevo curso que, hasta la fecha, se traduce en un monólogo. Es él, y luego el resto. Jannik Sinner no termina de estar del todo fino y en la final del emirato, el francés Arthur Fils salta a la pista como un cubito de hielo expuesto al sol desértico: en un abrir y cerrar de ojos, se deshace. Apunta maneras el galo, pero ya sea por la tensión o por el mero hecho de divisar al número uno al otro lado de la red, cae sin remisión. Desmorone absoluto. Sencillamente, no hay duelo: 6-2 y 6-1, en 50 minutos.

Paradojas de la vida, el último episodio del torneo resulta el más plácido de todos para Alcaraz, al que le basta con activar el piloto automático para rematar y, por encima de todo, a afianzar su condición de líder de un deporte completamente partido en dos. Hoy por hoy, muy previsible. Lo describía el checo Jakub Mensik, otro de esos jóvenes que aspira aunque sea a incomodar. Así es, a incomodar: “Después de ellos [Alcaraz y Sinner], no hay nadie. Y luego estamos el resto…”. Por ejemplo, Fils, una promesa de 21 años y devorada esta vez por los nervios nada más pisar la pista. No hay color, no hay miga, no hay debate alguno. Recital.