Triunfo de Jorge Martín en una sprint que acabó con un fuerte accidente de Marc Márquez en el GP de Francia

Hay que disfrutar de cada día en la cima, porque nunca se sabe lo que depara el futuro. La montaña rusa de MotoGP eleva a unos y hunde a otros en cuestión de días, incluso de una sesión para otra. No hay mejor ejemplo que las trayectorias cruzadas esta temporada de los españoles Jorge Martín y Marc Márquez, la cara y la cruz en Le Mans este sábado. , después de su calvario con las lesiones en 2025, se exhibió de lo lindo para ganar desde la octava plaza de la parrilla la sprint del GP de Francia y reconfirmar su renacimiento esta campaña, segundo en la tabla a tan solo seis puntos de su compañero Marco Bezzecchi. El líder del certamen italiano fue tercero tanto en la carrera corta como en parrilla, mientras el poleman de Ducati Pecco Bagnaia dio por buena su segunda plaza.

Mientras la afición vitoreaba a los ocupantes del podio en la línea de meta, el vigente campeón del mundo era atendido por el doctor Ángel Charte dentro de su oficina en el paddock. Muecas e imposibilidad de apoyar el pie derecho en el suelo tras haber sufrido una dura y fea caída en la penúltima vuelta, destrozando su Desmosedici GP y salvando por los pelos peores consecuencias todavía. Tiene una fractura en el quinto metatarsiano del pie derecho y tendrá que pasar por quirófano. El trompazo puso de relieve una vez más . Ni le acompaña el físico ni tampoco las sensaciones encima de la moto que lleva seis temporadas en la cumbre. No en vano,desde hace meses. Lo descubrió hace unas semanas y por ello deberá ser intervenido por octava vez en el hombro maltrecho desde aquella caída en Jerez el 2020.

En Le Mans partía segundo, pero pronto se deshinchó y cayó a la séptima plaza incapaz de replicar el ritmo de los más inspirados de la parrilla. El golpe definitivo solo hizo que añadir más leña al fuego. Su cara larga contrastaba, cómo no, con la felicidad de un Martín que presenta candidatura inequívoca y no pudo defender en pista al año siguiente. Tras fulminar a tres rivales en la arrancada y marcarse un exterior antológico sobre los tres primeros clasificados antes de llegar a la chicane de final de recta, el madrileño se escapó en cabeza y no volvió a mirar atrás para ganar la prueba, su segundo sábado victorioso este curso.

Vive la France. Me encanta este circuito. Cuando me he visto primero, he apretado como hacía en el pasado. Yo solo tirando y pum, pum, pum”, convino a base de onomatopeyas. “Iba como en una nube, concentrado en pilotar y nada más. Empiezo a sentir esa máxima confianza ya en la primera vuelta. Sé que la moto y los neumáticos están en su sitio, y solo hay un secreto en todo esto: seguir trabajando. Mañana veremos el tiempo, y será más difícil porque mis rivales ya se saben el truco”, agregó el ganador, que cuenta además con dos podios de domingo y dos cuartas plazas en las cuatro citas disputadas hasta ahora.

Por detrás, Bagnaia, precisamente el rival de Martín por los títulos cuando Márquez navegaba su propio calvario físico, sacó la cabeza con una pole position que se le resistía desde hacía más de 100 días y una segunda plaza que, tras encadenar varios malos resultados, le supo a gloria. “Aún nos falta algo , pero vamos en la buena línea”, celebró el compañero de garaje del campeón del mundo reinante.

Márquez fue curiosamente el más rápido de la jornada y de la historia del circuito, pero su tiempo de 1.29.288 en la cronometrada de repesca no le sirvió luego en la batalla por la pole. Aún así, antes de disputar la sprint y terminar de morros, se había mostrado satisfecho con su inesperado rendimiento a una sola vuelta. “Cuando sube un punto la adrenalina me encuentro rápido, pero me cuesta el ritmo. Estoy contento por salir delante, pero hemos tomado demasiados riesgos y no piloto como yo querría. Ni yo mismo daba un duro por estar aquí”, comentaba antes del desastre definitivo en la jornada.

Aunque a veces cuesta creerle, ya que suele esconder ases bajo la manga, el campeón no mentía cuando decía que en su actual forma no puede pensar ni siquiera en pelear por repetir corona este curso. El sábado confirma que la magia sigue intacta, pero que para volver a ganar de forma convincente necesita algo más que destellos. Al fin y al cabo, su reconquista el año pasado llegó con un arrollador registro de 11 triunfos el domingo, y de momento nada de nada.