“La entidad quiere expresar su más sincero agradecimiento por la dedicación, compromiso y profesionalidad con quien ha liderado el primer equipo, así como por el trato humano, cercano y respetuoso que ha mantenido en todo momento con los socios, los aficionados, la dirección y todos los trabajadores del club”, reza el club en el comunicado de su despedida. La entidad catalana subraya también su legado, algo que no borrará la mancha reciente del descenso. “. Bajo su dirección, el Girona ha vivido una de las etapas más brillantes de su trayectoria”, sintetiza la nota.
Su salida llega marcada por el doloroso desenlace del descenso en la última jornada, pero el legado trasciende de este curso. Míchel aterrizó en Montilivi en 2021, con el equipo todavía en Segunda División, y logró devolverlo a la máxima categoría apenas un año después tras superar el play off ante el Tenerife. Desde entonces, el Girona no solo se consolidó en Primera, sino que alcanzó cotas inéditas para la entidad. El punto culminante llegó en la temporada 2023/2024, cuando el conjunto catalán firmó una histórica tercera posición en LaLiga que le permitió clasificarse por primera vez para la Champions. Todo ello sustentado en una identidad futbolística reconocible, con un juego valiente y atractivo, y un proyecto con personalidad propia.
Poco después, Míchel se despide del Girona tras 221 partidos oficiales, con un balance de 91 victorias, 47 empates y 83 derrotas. Durante cinco temporadas dirigió a 93 futbolistas y condujo al club desde la histórica tercera plaza liguera, pasando por el sueño europeo de la Champions hasta de nuevo a la crudeza del descenso. Madrileño de nacimiento, pero gironí de adopción, Míchel cierra una etapa que permanecerá en la memoria del Girona más allá del desenlace final, dejando que este recuerdo amargo se diluya hasta convertirse tan solo en una etapa de un legado que perdurará.