El día en que ‘volvieron’ a marcar Zico y Trezeguet y Vozinha reventó Instagram

Ya al final del domingo, Zico y Trezeguet volvieron a las Copas del Mundo de la manera más inesperada. El 11 de Egipto, autor del empate parcial ante Nueva Zelanda, lleva en el dorso de su camiseta el mismo apodo que aquel 10 brasileño y del Flamengo, también con un paso por el Udinese de Italia a mediados de los ochenta. Nacido en 1997, el jugador de Pyramids FC tiene tres nombres, Mostafa Mohamed Zaky, y un apellido, Abdelrraouf, que quedan en segundo plano ante la idolatría que su padre sentía por el 10 brasileño que brilló en España 1982 y México 1986, aunque sin suerte para llegar a las finales. El caso llamó la atención de la prensa carioca y el Zico egipcio dijo del Zico brasileño: “Es mi modelo a seguir. Mi padre hablaba mucho de él y vi sus videos en YouTube”, dijo Mostafa Zico, que a sus 29 años llegó al Mundial de manera sorpresiva y con solo cuatro partidos en la selección de su país, al diario brasileño O Globo.

En el caso de Trezeguet, delantero del Al Ahly de 31 años, el apodo no llegó por idolatría familiar, sino porque un técnico de las divisiones inferiores de ese mismo club egipcio le vio un parecido físico y en la forma de juego al delantero francoargentino que jugó tres Mundiales, campeón en 1998, finalista en 2006 y también participante en Corea del Sur-Japón 2002. Su identidad está tan clara que, arriba del 7 en el dorsal, solo figura “Trezeguet”, sin rastros de sus tres nombres, Mahmoud Ahmed Ibrahim, ni de su apellido, Hassan.

En la idolatría de los africanos por los jugadores sudamericanos de los ochenta y noventa, el padre de Vozinha, el apodo del actual arquero de Cabo Verde, acudió en julio de 1986 al registro civil de su país decidido a bautizar “Jorge Valdano” a su hijo en honor a uno de los delanteros de la selección argentina que pocos días atrás había ganado el Mundial de México. Las autoridades no lo dejaron y cambió su nombre a Josimar, lateral de esa selección brasileña y compañero de Zico, aunque finalmente el futuro arquero caboverdiano se haría popular por su apodo, Vozinha, derivado de su relación con su abuela.

Su popularidad global estalló el lunes pasado cuando sostuvo el empate 0 a 0 ante España. Antes de ese partido, su cuenta de Instagram tenía 50.000 seguidores y al final del día ya superaba los 3 millones. Este domingo, luego del empate 2-2 ante Uruguay, Vozinha ya agrupaba a 15,3 millones de seguidores y se convertía en el líder de un fenómeno que había comenzado Tim Payne antes del Mundial, el de jugadores poco conocidos que se tornan virales.

El perfil de Payne, defensor del Wellington Phoenixs, que ante Egipto aportó la asistencia para el gol de Finn Surman, se disparó después de que un influencer argentino lo considerara el jugador más anónimo del Mundial y le pidiera a su audiencia que lo siguiera. En un par de días, la cuenta de Instagram de Payne pasó de 4.715 seguidores a 660.000, superando al primer ministro de Nueva Zelanda, Christopher Luxon. Este domingo cerró con 5,9 millones de seguidores, aunque ya por detrás de Vozinha.