Imade exhibió en la jugada su potencia y su remate y festejó el tanto como si lanzara a canasta. Fue una dedicación para su hermano gemelo, Paul, que llegó a España con ella cuando eran bebés con solo tres meses de edad después de que su madre, Floren, escapara de Nigeria, en busca de un futuro digno. “Siempre pienso en mi familia. Hago la celebración del básquet porque él juega al baloncesto, y es una coña que tenemos. Se lo mandé a él [el gol]. Los quiero mucho. Todo lo que hago, lo hago por y para ellos“, contó en zona mixta.
La del martes fue la primera aportación relevante de Edna a la Roja. El puesto de nueve es tal vez el más abierto. tiene 33 años y no acudió a esta concentración porque acaba de ser madre. Imade tiene que demostrar aún cómo se adaptará a otros contextos con España y cuán fina es para combinar de espaldas en espacios reducidos, pero su irrupción es una de las más esperadas por lo que puede aportar como delantera de referencia en una selección que no siempre dispuso ni utilizó ese perfil. “Si todo va bien y Dios quiere, jugaré mi primer Mundial. Si he podido ayudar al equipo con este gol y puedo seguir ayudándolo, bienvenido sea. A seguir trabajando”, apuntó la ariete antes de medirse el sábado con la floja Ucrania, un partido que se celebrará en la ciudad turca de Antalya debido a la invasión rusa que sufre el país desde hace más de cuatro años.