Nada es demasiado grande para Victor Wembanyama, deslumbrante y de récord en su estreno en los ‘playoffs’ de la NBA

Ni el peso de la historia ni las enormes expectativas depositadas en su persona parecieron incomodar lo más mínimo este domingo a Victor Wembanyama. se estrenó con 22 años en unos playoffs y lo hizo con nota, aparentemente inmune a la presión y atmósfera inconfundible de la fase final de la NBA: 35 puntos en 33 minutos de juego, ni una canasta concedida al rival en el uno contra uno en defensa y rotunda victoria por 111-98 ante unos Portland Trail Blazers incapaces de pararle los pies en el encuentro que cerró la jornada inaugural de la primera ronda.

Imposible en este punto no echar la vista atrás y acordarse de aquellos Spurs de Tim Duncan y David Robinson, que en 1999 ganaron el primer anillo de la historia para la franquicia texana. El pívot de las Islas Vírgenes, también con 22 velas en la tarta por aquel entonces, debutó en aquellos playoffs con 32 puntos, una cifra de récord que ahora mejora Wemby ante la atenta mirada de ambos. “Cuando las cámaras les han enfocado he escuchado las gradas. Ha sido brutal. Ver a esos dos a pie de pista y el reconocimiento que tienen por parte de la afición es impresionante, muy bonito”, reflexionaba el nuevo buque insignia y heredero natural de Timmy.

De Wembanyama se espera todo y más en las siguientes dos décadas: la liga le trató desde el primer día como rostro de portada, y en la franquicia todos recuerdan que el periplo de 19 temporadas con Duncan, número uno del draft como él, se tradujo en cinco campeonatos. Sobre las eternas comparaciones, se intenta quedar con los aspectos positivos. “No siento ningún peso, todo lo contrario, me siento muy seguro”, subrayaba después de haber recibido a lo largo de la última semana la visita y los consejos de todos los ídolos de la franquicia. “Si tropiezas, hay muchas manos dispuestas a evitar tu caída. Y así de arropado me he sentido desde el primer día”, añadía, recordando también la presencia de su exentrenador Gregg Popovich y otro icono como Manu Ginobili en el entrenamiento previo a su primera gran función en Estados Unidos.

“Estoy todo lo preparado que uno puede estar. Trabajamos para esto todo el año, realmente a lo largo de toda nuestra trayectoria”, reflexionaba el pívot la víspera del resplandeciente estreno. En su tercera campaña, y después de superar los problemas de salud que cortaron su proyección el año pasado, el chaval ha sido capaz de situar a la franquicia en la reducida lista de aspirantes al título con un liderazgo ejemplar y promedios de 25 puntos, 11 rebotes y tres asistencias. Suficiente para ser uno de los tres finalistas al MVP junto al último vencedor, Shai Gilgeous-Alexander, y el tres veces ganador Nikola Jokic. También máximo favorito al premio al mejor defensor del curso: palabras mayores para un jugador de tercer año.

“Pienso que estaba preparado. Victor tiene un deseo real de participar en este nivel elevado de preparación, detalles, matices, competitividad y tono físico. Fue su primer partido de playoffs, pero él tiene expectativas y objetivos mucho más ambiciosos para sí mismo”, concluía su entrenador después de ver cómo desesperaba al enemigo.puso hasta ocho jugadores distintos a defender a Wemby, pero ninguno pudo frenarle rumbo a sus 35 tantos en una serie de 13 de 21 en tiros de campo y cinco de seis en el triple. Al otro lado, los 11 tiros que los atacantes intentaron ante la oposición directa del francés terminaron tocando hierro.

La primera jornada de los playoffs fue muy favorable para los equipos de casa. Ganaron todos a excepción de los Detroit Pistons, cabezas de serie en el Este y sorprendidos por unos Orlando Magic que les derrotaron ante su público por 101-112. Paolo Banchero, con 23 puntos, lideró el esfuerzo coral de los floridenses, con sus cinco titulares en dobles dígitos. Para los locales, los 39 puntos en 40 minutos de Cade Cunningham no bastaron. Los Thunder, los Nuggets, los Celtics, los Cavaliers, los Knicks ganaron sus respectivos encuentros con holgura, y solo los Lakers sufrieron algo más para tumbar sin Luka Doncic ni Austin Reaves pero con LeBron James a unos Rockets que acusaron la baja de Kevin Durant (107-98).