Los Knicks de un estelar Brunson se proclaman campeones de la NBA por primera vez desde 1973

En otro partido de infarto, otra agónica remontada que vale un título. Los New York Knicks de un extraordinario Jalen Brunson han pasado a la historia de la NBA al coronarse “campeones del mundo” después de una larga sequía de 53 años, tras imponerse a domicilio a los San Antonio Spurs por 90 a 94 en el quinto partido de la eliminatoria, que deja la serie con un balance de 4-1. Con esta victoria, los neoyorquinos suman su tercer Trofeo Larry O’Brien al ganar todos los partidos en cancha de su rival. Jalen Marquis Brunson, la estrella de los neoyorquinos, ha sido elegido mejor jugador del torneo (MVP).

Los chicos del Madison Square Garden han completado unas sensacionales Finales, que han estado muy reñidas pese al resultado final. Durante los cinco partidos de la eliminatoria, la diferencia entre los dos equipos ha estado por debajo de los cuatro puntos a falta de dos minutos del tiempo reglamentario. El último precedente en los anales de la mayor liga de baloncesto profesional que hubo tanta igualdad fue en 1973, la última vez que los Knicks se proclamaron campeones tras ganar a Los Ángeles Lakers. Los neoyorquinos han tenido que esperar demasiado. Entremedias perdieron las finales de 1994 contra Houston y las de 1999, precisamente contra los Spurs. Esos 53 años de diferencia entre un título y otro han sido la mayor racha en blanco de la historia de la NBA. En aquella ocasión, la estrella del equipo era el legendario pívot Willis Reed y su sustituto en el banquillo era un tal Phil Jackson, que posteriormente se convertiría en el entrenador más laureado de la NBA.

Pero en esta nueva era, el líder de los Knicks es un muchacho nacido hace 29 años a solo 50 kilómetros del Madison Square Garden, el templo de la franquicia neoyorquina. Es el base del equipo con apenas 1,88 metros de altura, pero con un dominio abrumador del juego y una eficacia reservada solo a los elegidos. Brunson ha terminado el partido con cifras de relumbrón: 45 puntos y tres asistencias. Pero sobre todo ha ejercido liderazgo: cuando su equipo parecía desfallecer, la estrella neoyorquina supo mantenerlos a flote para ponerles en bandeja su tercer anillo de campeones. Brunson ha destronado a Willis Reed como el jugador de la historia de los Knicks con más puntos en una final.

La evolución de Brunson es llamativa. Hace cuatro años era un actor secundario en los Dallas Mavericks, el sustituto de Luka Doncic. Ahora es el alma de los Knicks. y se ha ganado una página en los libros de historia de la NBA por sus actuaciones en las series finales. Su determinación y confianza se resumen en una jugada a cinco minutos del final: robó el balón para encestar con una bandeja que ponía las tablas en el marcador y enloquecía a los aficionados de los Knicks que completaban casi la mitad del pabellón. En la siguiente jugada, tras otra intercepción, Brunson se juega un tiro de tres que no logra anotar porque le hacen falta en el lanzamiento, pero encesta los tres tiros libres para poner una ventaja decisiva para su equipo en el momento cumbre del partido.

La actuación de Brunson ha ensombrecido a la estrella rival, un Victor Wembanyama que ha estado por debajo de su nivel. Aunque en este quinto partido ha dominado la pintura con 14 rebotes y cinco tapones, no ha sabido liderar a su equipo en los momentos clave para poner la calma necesaria. El francés, de solo 22 años y 2,24 metros, ha terminado con 19 puntos, y dos asistencias, un rendimiento por debajo de su cifras en los playoffs. Pero si hay que ponerle alguna pega al jugador que está llamado a dominar la NBA en los próximos años, es su insistencia en abusar de los tiros de larga distancia. En el quinto partido solo convirtió uno de seis intentos, un bagaje muy pobre para su calidad.

San Antonio ha pagado ser un equipo demasiado joven y falto de experiencia para controlar los partidos en los momentos decisivos. Su estrella solo tiene 22 años, y su primer escudero, Stephon Castle, que este sábado ha tenido su peor noche de los playoffs, aún no los ha cumplido; Dylan Harper, el mejor del equipo en esta última ronda pese a ser el sexto hombre, tiene 20 años. Hijo del histórico jugador de los Bulls, Ron Harper, ha terminado la noche con 25 puntos y cuatro asistencias. Los tres jóvenes aspiran a estrenar una dinastía bajo las órdenes del implacable Wembanyama. Nadie duda de que la nueva hegemonía de los Spurs no tardará en llegar. Tienen todas las herramientas para conseguirlo.

Los muchachos de azul iniciaron el quinto partido atascados. Tuvieron dificultades para desplegar su juego ofensivo en el quinto partido de la serie por la intensa presión de los Spurs, que durante la primera mitad volvió a recuperar la identidad que le encumbró como la segunda mejor defensa de los playoffs. Prueba de ello es que los Knicks solo anotaron 13 puntos en el primer cuarto, la segunda menor anotación en un primer cuarto de un partido de las Finales de la NBA desde 1998, solo por delante de los 11 puntos de los Golden State Warriors contra los Cleveland Cavaliers en el primer cuarto del sexto partido de 2016.

Si hay algo que ha llevado a esta colección de jugadores a ganar el anillo, ha sido el coraje y una mentalidad inquebrantable. Esa perseverancia y fe en la victoria les ha permitido sobreponerse a los momentos más complicados, que no han sido pocos. Han remontado desventajas de dos dígitos en las cuatro victorias de la serie final, tres de ellas a domicilio. El cuarto partido de la serie, cuando lograron sobreponerse a una diferencia de 29 puntos en contra es considerado ya en un clásico de las finales de la NBA. Los Knicks son el primer equipo desde 1971 en ganar las Finales de la NBA tras ir perdiendo por 10 o más puntos en todos los partidos de la serie.

Este sábado han logrado remontar un partido que llegaron a perder por 16 puntos a mitad del segundo cuarto. Pero lograron reducir la ventaja a cinco puntos en un tercer tramo empalagoso, repleto de interrupciones y muy masticado por las dos franquicias. En una especie de juego psicológico, cuando parecía que los Spurs volverían a poner tierra de por medio en ese tercer cuarto (volvieron a ampliar la ventaja hasta los 15 puntos), los Knicks perseveraron hasta reengancharse al partido de forma milagrosa gracias al acierto desde el perímetro de Josh Hart y Mikal Bridges, con tres triples cada uno en el balance final.

Más allá de eso, la victoria de los chicos de azul supone un gran golpe de efecto para la NBA. Se trata del octavo campeón en los últimos ocho años, un hecho que revela la gran igualdad de la competición. Adam Silver, el comisionado de la NBA, se frota las manos cuando aspira a extender la competición a Europa para ampliar la masa de seguidores.

La victoria de los chicos entrenados por Mike Brown tiene también una importante carga simbólica en unos tiempos de turbulencias políticas en la primera potencia mundial. El nuevo alcalde de la Gran Manzana, Zohran Mamdani, elegido contra todo pronóstico hace apenas seis meses, ha traído una nueva energía a la ciudad, que parece haberse contagiado al equipo. La marea azul enfebrecida ha competido en cánticos y animación con los seguidores de San Antonio en su propio estadio.

Los Knicks han sido un equipo coral, liderados por Brunson, pero con aportaciones decisivas de jugadores como Karl Anthony-Towns, un bastión para su equipo en los peores momentos. KAT, como es conocido por las iniciales de su nombre, terminó expulsado a falta de dos minutos del final. Su aportación en el quinto partido fue menor de lo habitual porque se cargó de faltas muy pronto y su entrenador decidió reservarlo durante muchos minutos. Este hombretón es el otro líder del equipo, demostrando tener una madurez útil para el equipo. Hay que recordar que, pese a que se desempeña como pívot, fue el tipo más alto en ganar un concurso de triples en el All Stars de 2022.

OG Anunoby, el héroe del cuarto partido, también forma parte de la historia de la franquicia. Su espectacular salto para palmear un balón en el último segundo del cuarto partido de la serie para certificar una remontada de su equipo, que llegó a ir perdiendo de 29 puntos, se ha convertido en uno de los momentos más icónicos de todas las Finales. En la quinta manga de esta serie ha estado más discreto, pero ha derrochado la energía necesaria para empujar a sus compañeros cuando el equipo iba por detrás. Ha terminado la noche con 11 puntos y ocho rebotes.

Dicen que para ganar finales hay que tener experiencia y automatismos. Brunson fue una gran promesa juvenil antes de consagrarse en estas Finales. Pocos podían imaginar su techo cuando ganó dos veces la Liga Universitaria (NCAA) con los Wildcats de la Universidad de Villanova. Era considerada una joven promesa, a la que le faltaban centímetros para ser una estrella. Pero el talento no conoce límites. Casi una década después, se ha coronado campeón con dos compañeros en los Knicks con los que compartió vestuario en Villanova: Josh Hart, Mikal Bridges. Los tres se han reencontrado en Nueva York para devolver el título a la franquicia.

La tercera franquicia más importante de la NBA por presupuesto, solo por detrás de los californianos Lakers y Warriors, llegaba con ventaja al quinto partidono. AL menos según la estadística. Había hecho el trabajo sucio en los cuatro primeros partidos de la serie al vencer todos los encuentros en casa de su rival. Tenían el destino escrito. Solo ha habido un equipo en la historia de la NBA capaz de remontar una serie que perdía 3-1. Fue hace 10 años, cuando LeBron James logró su primer campeonato con los Cleveland Cavaliers (ya sumaba dos anillos con Miami) tras vencer a los Golden State Warriors de Stephen Curry los últimos tres partidos de las Finales. Afortunadamente para su equipo, Brunson el implacable, no ha querido contrariar la costumbre.